CALI: MATRACA, LA CUEVA DEL TANGO

Por eso cuando los aires del bandoneón se empiezan a escuchar en esa colorida esquina, la gente se agolpa en la entrada, como pidiendo pista. Allí en medio de la calurosa noche caleña y como detenida en el tiempo, espera a los tangueros del país La Matraca, el último baluarte del tango en Cali.
Fabio Posada - Publicado en la Revista Semana.

Como si estuviera inmersa en cualquier arrabal de Buenos Aires, la esquina sur del parque Obrero en Cali suena a tango. Allí queda La Matraca, un salón de baile estilo café, con el piso en mosaico de dos colores, una barra por donde sirven los tragos y un anaquel con más de 5.000 discos entre acetatos y compactos. La cueva del tango como le llaman popularmente se convirtió en un tradicional punto de encuentro para varias generaciones de caleños que, cansados de azotar baldosa con el frenesí de la salsa, se refugian los domingos a partir de las 3 de la tarde buscando sosiego para sus almas sensibles a través de tangos, milongas y valses.

Apiñados en la puerta de acceso varios curiosos disfrutan y admiran los pasos de Leyda Santa y Jaime Parra, propietarios del lugar, así como de Aymer Álvarez, Víctor Cuero y Nelly ‘La Milonguera’, asiduos clientes y bailarines consumados que han alternado, en noches de copas, con profesionales de la talla del campeón mundial argentino Miguel Ángel Soto o de reconocidos bailarines colombianos como Benjamín ‘Mincho’ García, de Manizales. Desde las paredes los rostros en sepia de Carlos Gardel, Héctor Palacio, Agustín Irusta, Mercedes Simone, Ada Falcon y Azucena Maizán no les pierden el paso.

Antes de ser un santuario de los aires porteños La Matraca era una tienda de barrio que fundó hace 40 años Clímaco Parra. Mientras vendía papa, arroz y carne, ponía tango y milonga de su colección privada, extendiendo su clientela entre los aficionados a esos ritmos argentinos. Hace 20 años cambió la tienda por una fuente de soda que hoy administra su hermano Jaime. Por eso cuando los aires del bandoneón se empiezan a escuchar en esa colorida esquina, la gente se agolpa en la entrada, como pidiendo pista. Allí en medio de la calurosa noche caleña y como detenida en el tiempo, espera a los tangueros del país La Matraca, el último baluarte del tango en Cali.

Fabio Posada - Publicado en la Revista Semana.