Más allá de ser una esquina insigne del Barrio Obrero, el centro cultural La Matraca se ha convertido en un espacio vital de convergencia, articulación y difusión de la memoria cultural de la ciudad de Cali.

Es por eso que hoy, cuando se cumplen 50 años de su fundación, hemos querido invitar a los amigos y resaltar este valioso aporte histórico por medio de tres grandes ítems que serán llevados  a cabo en este último trimestre de 2014: Homenaje en el Teatro Jorge Isaacs, Agenda en La Matraca y Edición de Libro de Lujo: La Matraca 50 años.

La celebración de esa memorable fecha, servirá también de excusa para abrir una mirada amplia del barrio caleño, no sólo desde lo cultural sino también desde lo social.
Los invitamos a participar de esta agenda, seguros de que tendremos un alcance importante e incidiremos de manera perdurable en la historia cultural de Cali para el mundo.


CALI: MATRACA, LA CUEVA DEL TANGO

Por eso cuando los aires del bandoneón se empiezan a escuchar en esa colorida esquina, la gente se agolpa en la entrada, como pidiendo pista. Allí en medio de la calurosa noche caleña y como detenida en el tiempo, espera a los tangueros del país La Matraca, el último baluarte del tango en Cali.
Fabio Posada - Publicado en la Revista Semana.

Como si estuviera inmersa en cualquier arrabal de Buenos Aires, la esquina sur del parque Obrero en Cali suena a tango. Allí queda La Matraca, un salón de baile estilo café, con el piso en mosaico de dos colores, una barra por donde sirven los tragos y un anaquel con más de 5.000 discos entre acetatos y compactos. La cueva del tango como le llaman popularmente se convirtió en un tradicional punto de encuentro para varias generaciones de caleños que, cansados de azotar baldosa con el frenesí de la salsa, se refugian los domingos a partir de las 3 de la tarde buscando sosiego para sus almas sensibles a través de tangos, milongas y valses.

Apiñados en la puerta de acceso varios curiosos disfrutan y admiran los pasos de Leyda Santa y Jaime Parra, propietarios del lugar, así como de Aymer Álvarez, Víctor Cuero y Nelly ‘La Milonguera’, asiduos clientes y bailarines consumados que han alternado, en noches de copas, con profesionales de la talla del campeón mundial argentino Miguel Ángel Soto o de reconocidos bailarines colombianos como Benjamín ‘Mincho’ García, de Manizales. Desde las paredes los rostros en sepia de Carlos Gardel, Héctor Palacio, Agustín Irusta, Mercedes Simone, Ada Falcon y Azucena Maizán no les pierden el paso.

Antes de ser un santuario de los aires porteños La Matraca era una tienda de barrio que fundó hace 40 años Clímaco Parra. Mientras vendía papa, arroz y carne, ponía tango y milonga de su colección privada, extendiendo su clientela entre los aficionados a esos ritmos argentinos. Hace 20 años cambió la tienda por una fuente de soda que hoy administra su hermano Jaime. Por eso cuando los aires del bandoneón se empiezan a escuchar en esa colorida esquina, la gente se agolpa en la entrada, como pidiendo pista. Allí en medio de la calurosa noche caleña y como detenida en el tiempo, espera a los tangueros del país La Matraca, el último baluarte del tango en Cali.

Fabio Posada - Publicado en la Revista Semana.